Primero: agua, presión y energía son cosas distintas
Un depósito aporta reserva, pero no siempre presión. Un sistema por gravedad necesita desnivel y puede variar su caudal; una bomba crea presión, pero depende de alimentación y programación. El solar añade autonomía energética, no agua infinita.
Define cuánta agua hay y cómo se mantiene limpia.
Gravedad, capilaridad o bomba determinan cómo llega.
El temporizador decide cuándo y cuánto tiempo funciona.
Qué solución encaja en cada escenario
Cómo dimensionar el depósito sin promesas falsas
Registra durante varios días el consumo del conjunto en condiciones parecidas a tu ausencia. Multiplica esa media por los días previstos y añade un margen prudente para calor y pequeñas pérdidas. Después confirma que el depósito cabe, soporta su propio peso y no puede volcar.
La medida es una referencia inicial, no una garantía: las plantas consumen más con viento, sol directo, hojas grandes o macetas pequeñas. Si el periodo es largo, una revisión humana sigue siendo la mejor redundancia.
Montaje recomendado
- 1
Coloca el depósito a la sombra
En una base estable y capaz de soportar el peso del agua, lejos del borde del balcón.
- 2
Agrupa macetas por demanda
Evita conectar con el mismo ajuste un helecho y una suculenta.
- 3
Iguala recorridos cuando puedas
Los ramales muy distintos pueden desequilibrarse, sobre todo con poca presión.
- 4
Prueba, mide y corrige
Observa la humedad a distintas horas y revisa el último emisor, no solo el primero.
Cuándo dejar de automatizar
Si el depósito tendría que quedar en una posición insegura, el cableado se expondría al agua, el panel no recibe luz o las necesidades de las plantas son demasiado distintas, divide el sistema o pide ayuda. Una solución pequeña y verificable suele ser más fiable que una instalación única forzada.